LLEGÓ EL CICLISTA

La tradición marca que Uruguay comienza a bicicletear luego de turismo con la llegada del último ciclista. En la vieja administración ahí se sale del slow walk de las vacaciones y los fin de semana de verano y es cuando el jefe, trabajador, empresario, gerente, profesional, persona se sienta frente a si mismo con nuevas ideas, con aire para emprender y empezar a andar.

El mundo de hoy no espera al ciclista y en una administración moderna se debe estar pedaleando mucho antes que empiece la competencia. La velocidad con que funciona el mercado laboral y empresarial hace que los procesos deban ser dinámicos. Evaluar – Planificar – Crear – Ejecutar – Evaluar – Planificar…. No se hace una vez en el año. Los cambios están a la orden del día y en un mismo año debemos someter nuestra actividad continuamente a este proceso de administración.

Si. Es verdad que comúnmente nos ponemos objetivos para cumplir en un determinado año o período, pero la administración moderna no se detiene esperando a que termine el periodo para evaluar si se cumplió o no el objetivo. Por el contrario evalúa en el propio proceso para poder reinventar y actualizar ese objetivo.

Lo único que permanece estable es el foco ideológico y estratégico de la organización de hacia donde se quiere ir y a donde se quiere llegar. El cómo se quiere caminar, esta sometido a este proceso dinámico.

Lo mejor es planificar teniendo datos objetivables de resultados, éxitos u oportunidades de mejora. Ya ni siquiera podemos hablar de que lo mejor es planificar el año anterior solo. Debemos planificar el año anterior, a principio de año, después de la llegada del cilcista, antes y después de vacaciones de julio, con la llegada de la primavera… en fin… debemos planificar cuando administramos. No hay tiempos preestablecidos.

Preguntar y preguntarse es una buena manera de generar nuevas cosas. Como lograr algo distinto? Como actuar de otra manera en busca de otros resultados? En que fallé? En que fallamos? EVALUAR.

Crear un esquema que se adelante a los hechos, marcar un camino para buscar un objetivo. Pero el éxito no se medirá por si se cumplió con lo planificado, sino por si se obtuvieron resultados. Prever lo que puede pasar. PLANIFICAR.

Apostar a nuestras posibilidades creativas, afrontar la novedad, visualizando la oportunidad que se presenta, alimentar la vocación por transformar, activar nuestras habilidades de innovación, tratando de hacer algo distinto a lo ya hecho si amerita, concluyendo la necesidad de cambiar lo hecho y sí repetir los logros.  Poder ver algo que no existía. CREAR.

Hacer, actuar, decidir, no temiendo el fracaso. EJECUTAR.

En este proceso nos encontramos en la administración de estos días por el mundo, que no coincide generalmente con los tiempos de nuestro país. El desafío es entonces mayúsculo: Adelantarse al pelotón y no dejar de pedalear, previendo siempre la próxima ruta, estando preparado para cambiar de bicicleta.

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