Comunidad

Trabajo con la comunidad: aprender y crecer en conjunto

Impecables de pies a cabeza, orgullosos de lucir trajes típicos de Chile y con las sonrisas más lindas que muchos hayamos visto, nos recibieron los niños del Hogar Don Orione, de la Escuela Alemania y de la comunidad de la planta Paine, durante nuestra visita a terreno en la tercera jornada del Winter School.
Con entusiasmo representaron en los distintos establecimientos una serie de bailes pascuenses, chilotes, polka chilena y variados pies de Cueca, que nos dejaron gratamente sorprendidos.
El cariño que nos entregó este grupo de alumnos y alumnas es representativo de la relación de amistad que hemos generado con todos quienes integran y trabajan en estas organizaciones, fruto de un compromiso permanente y un trabajo colaborativo que se remonta hace más de un año, como parte de los programas regionales “Desarrollo Local SAM” y “Huertas Familiares” que realiza Monsanto junto a las comunidades.
El primero, tiene como objetivo principal generar espacios educativos donde estudiantes, profesores y padres puedan obtener nuevas herramientas formativas para recuperar las prácticas agrícolas de las áreas donde se ubican. Es así que durante esta jornada de trabajo tanto en el Hogar Don Orione como en la Escuela Alemania, nos enfocamos en la construcción camas de cultivos, en talleres de cuidados básicos de la tierra y del medio ambiente, así como en la poda y plantación de árboles. Complementamos estas actividades con la recuperación y embellecimiento de las instalaciones y la limpieza de escombros.
Pero sin lugar a dudas, uno de los aportes más lindos y significativos fue aquel en que los mismos estudiantes nos ayudaron a dibujar un gran árbol en una de las panderetas, donde plasmamos juntos nuestras manos con pintura, simulando lindas flores.
En la planta de Paine, construimos 15 jardineras bajo el programa de “Huertas Familiares”, en ayuda de algunos vecinos de Melipilla, Buin y Paine. Los resultados que ha tenido esta iniciativa en Chile, al permitir que muchas familias aledañas a nuestras operaciones puedan cultivar sus propios alimentos y ser autosustentable es un verdadero orgullo.
La experiencia de compartir, trabajar en equipo, hacer las tareas con y desde el corazón superaron cualquier cansancio. Una vez más dimos lo mejor de nosotros, pero esta vez el resultado además de ser exitoso y gratificante fue inspirador.
No fueron más de cuatro horas de trabajo en cada lugar, pero aprendimos y crecimos nuevamente de los niños y con toda la comunidad escolar. Gracias a todos los que participaron e hicieron posible esta actividad e invitamos a todos a seguir colaborando en esta iniciativa.

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